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Wiki FAADA - Entrenamiento

  • Los animales salvajes que actúan o se usan en espectáculos, ¿están domesticados?

    El proceso de domesticación de un animal es un proceso largo que implica cientos de generaciones y miles de años. Se dice que el primer animal domesticado fue el perro, hace aproximadamente 15.000 años. Cuando los animales son domesticados, se producen cambios a nivel morfológico, fisiológico, reproductivo y de comportamiento que les permiten adaptarse y sobrevivir a las condiciones ofrecidas por el ser humano. Es el caso de los animales de compañía y los animales "de granja".

    Los animales salvajes, como osos, grandes felinos o elefantes no han pasado un proceso de domesticación. No han experimentado esos cambios como para, por ejemplo, perder el miedo a los humanos o adaptarse a vivir enjaulados, si no que mantienen sus instintos y su morfología (garras, colmillos, una gran fuerza, etc.).

    Así, es práctica habitual que los entrenadores separen a las crías de sus madres a muy temprana edad y las críen a biberón para que se adapten a ellos y conseguir que les obedezcan. Pero, cuando llegan a la madurez sexual, estos animales suelen tornarse agresivos incluso con las personas que los han cuidado desde pequeños. Además, si estuvieran domesticados, no sería necesario sedarlos, extraerles las garras (desungular), precintarles la boca o cortarles los colmillos como se hace a menudo con los animales que se emplean en esta industria.

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  • ¿Cómo se entrena a los animales salvajes?

    La base de cualquier entrenamiento de un animal salvaje consiste en mantener al animal en un estado constante de sumisión y miedo a su entrenador.  Los métodos para conseguirlo suelen implicar violencia física y verbal.

    En el caso de los chimpancés, por ejemplo, el entreno empieza de forma paulatina a partir del primer año y según va creciendo, se le exigen trucos más complejos que van a requerir mayor esfuerzo. En el caso de los elefantes, una práctica común es el uso de descargas eléctricas.

    Otro método de entrenamiento muy recurrente –ya sea para circos o para publicidad, cine, televisión o espectáculos– es el chantaje, que consiste en mantener a los animales en un estado de hambre constante para que luego actúen a cambio de comida.

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  • Los animales salvajes de la televisión, ¿no están felices?

    Las personas tendemos a atribuir a los animales características que son propias de los humanos, no de los animales de otras especies. Este fenómeno se conoce como antropomorfización. Así, expresiones que a nosotros nos parecen sonrisas o gestos de felicidad, pueden no tener ningún significado para ellos, ir en contra de su lenguaje corporal o social e incluso ser muestras de miedo. El ejemplo más claro es la sonrisa del chimpancé, que en realidad es una mueca de pánico. O la sonrisa del delfín que es solamente la forma de su mandíbula.

    Muchos entrenadores que alegan tener una relación especial con sus animales y afirman que se encuentran felices y en condiciones óptimas, han sufrido graves ataques. Algunos incluso han muerto. La realidad es que, aunque les separan de sus madres para ser criados por las personas y forzados a obedecer a los humanos, llega un momento en que -alcanzada la madurez sexual-  se acentúan sus instintos y su frustración, por lo que suelen volverse agresivos. Para controlarlos, se les mutila, se les seda o se les obliga a pasar hambre.

    Además, ciertas especies, como la mayoría de primates o los elefantes, son altamente sociales y necesitan la compañía de otros individuos de su especie, y sin embargo en esta industria se les obliga a vivir en soledad. Este mero aislamiento ya es maltrato psicológico que provoca estrés y sufrimiento a los animales.

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  • ¿Qué problemas implica montar en elefante?

    El uso de los elefantes para paseos con turistas implica graves y numerosos problemas para los elefantes.

    El primero es que, como les cuesta mucho reproducirse en cautividad, la mayoría de los individuos utilizados en este sector son capturados del estado salvaje. Estas capturas, sobre todo en el caso de los elefantes asiáticos, están poniendo en grave peligro su conservación como especie.

    El segundo problema es que los animales empleados en esta industria son 'domesticados' mediante un método de entrenamiento extremadamente violento denominado –por lo menos en Asia– Pajaan y que, literalmente, significa "romper el alma". Pero incluso tras esta  supuesta domesticación, es necesario utilizar ganchos metálicos y métodos que implican violencia  para dominarlos. A menudo se aprecian heridas en la cabeza, orejas y zona de los ojos.

    Al contrario de lo que podría parecer, los elefantes no están diseñados para soportar grandes pesos sobre sus lomos. De hecho, cualquier carga de más de 150 kg supone una presión inmensa para sus columnas. Además, sus pies son delicados y tienen que soportar un peso enorme que deriva en problemas de salud. También les obligan a caminar encima de suelos duros y a pasar largas horas encadenados.

    Por todo ello, los animales acaban sufriendo problemas en la columna y artritis, una patología tan grave para ellos que en numerosas ocasiones resulta mortal.

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